Posteado por: clubdeatletismoagatas | 4 noviembre 2009

Aprende a comer y a dormir

No, no tienes que volver a nacer y aprenderlo todo: simplemente tienes que saber que existe un reloj biológico que marca las horas de comer y las de dormir. De hecho, aquellas personas que trabajan en turnos de noche tienden a ganar peso.

Ir en contra del reloj biológico facilita la aparición de la obesidad. Igual que dicta cuándo dormir o cuándo despertar, también marca las horas de la comida y, al parecer, la noche no es el momento más indicado. Según un estudio, aquellas personas que ingieren alimentos después de la cena son más proclives a ganar peso.

Por ejemplo, aquellas personas que tienen el síndrome del comedor nocturno (la persona ingiere más del 50% de las calorías diarias después de la cena) o quienes trabajan en turno de noche. El horario de estos últimos les obliga a comer a horas en las que el ritmo natural del cuerpo pide dormir.

En España, la obesidad afecta al 15% de la población y, según los especialistas, se desconocen los mecanismos exactos que llevan al incremento de kilos. Las explicaciones del tipo ‘son comilones’ o ‘son sedentarios’ parecen demasiado simplistas y la falta de una explicación clara sobre la fisiopatología de la obesidad deja espacio para el planteamiento de otras hipótesis.

Y en este punto entra la teoría de la investigación realizada con ratones en la Universidad de Northwestern (Illinois, Estados Unidos). Al parecer, el ritmo circadiano juega un papel importante. Se trata de una especie de reloj biológico que marca las horas del día, dicta cuándo dormir, cuándo despertarse, incluso cuándo comer.

Según los responsables de la investigación, comer de manera desincronizada con este ritmo circadiano metabólico es lo que facilita la aparición de la obesidad. Para llegar a esta conclusión, el equipo investigador analizó durante seis semanas a dos grupos de ratones. Se les permitió llevar una dieta con alto contenido en grasas, a unos durante las 12 de horas del día y a otros las 12 horas de la noche.

Después de comparar el peso inicial y final, y teniendo en cuenta que estos animalillos son nocturnos, los autores observaron que el grupo que comía de día [equivalente a los humanos que comen de noche] ganó bastante más peso que aquellos que se alimentaban por la noche.


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